Es una fachada construida con paneles prefabricados de hormigón, metal, madera u otros materiales. Este tipo de fachada es rápida de instalar y ofrece una gran variedad de acabados y texturas. Además, permite una buena aislación térmica y acústica.
Es una fachada construida con materiales como ladrillo, piedra o estuco. Es común en edificios históricos o en construcciones de estilo clásico. Este tipo de fachada es resistente y duradero, pero no ofrece las mismas prestaciones térmicas y acústicas que las fachadas modernas.
Es una fachada compuesta por una estructura de aluminio o acero y vidrio. Se utiliza principalmente en edificios de oficinas y grandes superficies comerciales, ya que permite la entrada de luz natural al interior y una vista panorámica al exterior.
Es una fachada en la que el revestimiento se coloca sobre una estructura independiente del muro de carga, lo que permite la circulación de aire entre el revestimiento y el muro. Este tipo de fachada ofrece una buena protección térmica y acústica.